No permitas que el estrés afecte tu cotidianidad.


 «Tómate un descanso; un campo que ha descansado da una cosecha generosa”.
El estrés puede definirse como un sentimiento de tensión física o emocional. Ocurre cuando la presión experimentada excede su capacidad para hacerle frente. Es necesario tener en cuenta que estresarse no está mal, pero en exceso puede ser nocivo para la salud.

Esta reacción fisiológica del organismo puede causar muchos tipos de síntomas físicos y emocionales. La revolucionada cotidianidad, muchas veces no permite que te des cuenta de que algunas patologías fueron ocasionadas por el estrés.

“No es el estrés lo que nos mata, sino como reaccionamos ante él”

Diarrea o estreñimiento, mala memoria, dolores y achaques frecuentes, falta de energía o concentración, problemas sexuales, cuello o mandíbula rígidos, problemas para dormir o dormir demasiado, pérdida o aumento de peso; estos son algunos de los síntomas que puedes estar presentando si tienes estrés.

Ninguna persona está exenta, sea cual sea el estilo de vida que tengas, eres propenso a tener contacto con agentes estresores que alteran tu tranquilidad. Las exigencias del trabajo, exámenes académicos, preocupaciones económicas, las relaciones con tus socios, hijos u otros miembros de la familia, un proceso divorcio o estar desempleado, pueden ser las causas de estar estresado. Desde lo más simple, hasta la situación más compleja.

“El estrés es como la especia: en la proporción correcta realza el sabor de un plato. Muy poco produce una comida insípida y sosa; demasiada puede ahogarte”. -Donald Tubesing

No todos los tipos de estrés son malos, pero es importante comprender la diferencia. Algunas manifestaciones de estrés a corto plazo pueden ser beneficiosas para el desarrollo de nuestras actividades. Esto es interpretado por muchos como “la presión y el estrés, combustibles para encender el motor del éxito”.

Por ejemplo, quizás haya un proyecto en el trabajo que has pospuesto durante semanas y que ahora debes entregar. La presión que sientes de repente para entregar ese proyecto es estrés. Este tipo de estrés es de corta duración y puede aumentar tus niveles de energía, concentración y adrenalina para que puedas entregar a tiempo.

Pero si esto se vuelve una conducta repetitiva, los efectos del estrés pueden acumularse en el cerebro y en el cuerpo, convirtiéndose en una reacción fisiológica a largo plazo, o como científicamente se le conoce, estrés crónico. Experimentar esta sensación puede debilitar el sistema inmunológico y ponerte en riesgo de sufrir distintas enfermedades, desde simples resfriados hasta patologías más graves.

Un hijo con exceso de estrés, genera preocupación a sus padres. Un esposo con una fuerte tensión física y emocional, no es el mejor aliado en una relación de pareja. Un compañero de trabajo que siempre está bloqueado mentalmente, no es beneficioso para el informe mensual que debe entregar todo el equipo. Por ello, es necesario que sepas identificar de forma temprana lo que te ocurre o lo que le ocurre a los que te rodean, para tratar de cambiar esos pensamientos y evitar que esto influya en tu vida.

Evita las situaciones que te enojen, acepta las cosas que no puedes cambiar y concéntrate en las cosas que puedes controlar. Distribuye tu tiempo y dedica un espacio para las actividades que te gustan, recuerda que no todo es trabajo. Desarrolla una manera de pensar positiva; mira los problemas de manera diferente o coméntalos con alguien.

Aprender técnicas para manejar el estrés con libros y audios de autoayuda, o asistiendo a un curso de manejo del estrés, es una de las cosas que te vendrían bien. Para algunas personas los métodos de relajación resultan efectivos para reducir el estrés y la ansiedad.

“Tómate un descanso; un campo que ha descansado da una cosecha generosa”.

José Estevan Ruiz

Periodista

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Equipo Comercial AeroSilva 26 de julio de 2023
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